UNIDAD 07:* La Sabiduría y el Conocimiento - Los Sabios Buscan el Conocimiento, Sobre Todo El Que Da Elohim
La Sabiduría y el Conocimiento - Los Sabios Buscan el Conocimiento, Sobre Todo El Da Elohim
Para llegar a ser sabios se necesita el Conocimiento de lo alto
Los sabios atesoran el conocimiento del Eterno Pro 10:14.
La sabiduría de lo alto es un don o regalo del Eterno para todo su pueblo Stg 1:5, pero no solo se alcanza con oración, sino que también requiere de nosotros un gran esfuerzo. Parte de ese esfuerzo requerido está relacionado con el aprendizaje de nuevos conocimientos Pro 12:1, 10:14, 18:15. Pero buena parte de esos nuevos conocimientos que el Eterno nos quiere enseñar pueden entrar en conflicto con los viejos que hemos memorizado y aquí es donde debe actuar nuestra humildad y nuestro espíritu de siervo Luc 5:38 en favor del aprendizaje, para desaprender o renunciar a las viejas conductas, costumbres y conocimientos adquiridos en el pasado, para así poder aceptar todo lo nuevo que nos ofrece el Eterno y Rey Lev 26:10-12.
El temor, la humildad y el espíritu de siervo/ébed le convertirá en un discípulo/talmid ideal del Reino, es decir, en una persona con una disposición para aprender y aceptar el conocimiento del Eterno Jua 8:31-32. Cuando usted se convierta en un discípulo/talmid, el Espíritu Santo será un gran maestro/moréh para su vida Jua 14:26 y el Eterno pondrá a tu lado, maestros (ministerios) con gran revelación para que su aprendizaje sea más acelerado.
La principal fuente de sabiduría y conocimiento proviene de las leyes del Eterno Deu 4:5-6, Sal 119:99-100. El sabio busca con ansiedad el conocimiento de Elohim/elojím, a través del estudio de sus leyes/toráh Pro 12:1, 10:14, 18:15. El sabio mientras es enseñado por el Eterno, no discute acerca de lo que le enseña o le manda hacer Job 40:2, porque sabe que el Eterno es más sabio que él y al Eterno nadie puede enseñar Job 21:22, Pro 21:30. El sabio acepta todos los mandamientos del Eterno porque sabe que es su fuente de sabiduría Pro 10:8. Para ser justo hay que ser sabio Sal 37:30-31. (Entiéndase que cuando hablo de sabio, me refiero a una persona humilde, temerosa y sierva del Eterno).
Las principales fuentes de conocimiento para el discípulo del Reino
El conocimiento que adquirimos a través del estudio individual y grupal de las sagradas escrituras. Cada familia debe tener un sacerdote y él es responsable de enseñar la ley a los que viven en la casa Deu 11:18-20.
El conocimiento que recibimos a través de la enseñanza de las leyes del Reino por el sacerdocio de Eterno: las distintas fiestas del Eterno (día de reposo, pascua, panes sin levadura, tabernáculos) tienen como propósito que el pueblo aparte un tiempo para ser enseñado en las leyes del Reino Lev 23, Deu 31:10.12, Neh 8:14-18. El día de reposo debe ser santificado (consagrado al Eterno) y debe ser usado especialmente para enseñar y aprender las leyes del Reino Isa 56:1-7, Eze 44:24, Luc 4:16, Hch 13:44.
El conocimiento que obtenemos al aprender de nuestros propios errores. El sabio aprende de sus propios errores, mientras que el necio repetirá sus mismos errores Job 6:24, Pro 24:16. Sin embargo, hay errores que cometemos y no nos percatamos de ellos Sal 19:12.
El conocimiento que obtenemos al aprender de los errores de los demás. Si el vecino cometió un error y me entero, es bueno aprender de él, no debo esperar cometer el mismo error para aprender Pro 21:11.
El conocimiento que recibimos a través del consejo. Es bueno pedir consejo antes de actuar en algo que estamos inseguros. Todo consejo debe estar sustentado en las sagradas escrituras. Si no encontramos consejo en ella, debemos consultar con los maestros de la Palabra. También debemos orar al Eterno para que el consejo venga de Él. El consejo del Eterno puede ser enviado a través de un profeta Pro 12:15, 19:20.
El conocimiento que obtenernos a través de la corrección o amonestación. Hay errores que cometemos con frecuencia pero no nos damos cuenta pues lo ignoramos. Pero el Eterno puede usar a otra persona con mayor conocimiento para corregirnos al ver que nosotros estamos cometiendo el error. La amonestación o corrección debe venir del que nos ha visto errar, pero el Eterno puede usar a otras personas como a nuestros padres terrenales, el sacerdocio, hermanos en la fe y a través de profetas Pro 8:33, 9:8, 25:12. En la ley del Eterno la corrección es una obligación de aquel que ve a su hermano cometer pecado, porque si no se hace cómplice del pecador cometiendo también pecado Lev 19:17.
El conocimiento que obtenemos a través de la disciplina o de los juicios del Eterno Pro 15:32. La disciplina puede venir a través del sacerdocio, de los jueces del Reino o de un profeta que el Eterno utilice para tal fin Pro 13:1, 19:20, 29:15, Heb 12:4-11. No debemos confundir la disciplina con las pruebas. Si andamos desordenadamente, lo más seguro es que el Eterno tarde o temprano nos disciplinará por ello a través de una enfermedad o problema, pero si andamos en obediencia y fidelidad, tarde o temprano vendrán las pruebas del Eterno para llevarnos a un nivel mayor de fe.
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