UNIDAD 08: La promesa de salvación en tiempos de juicio solo es para aquellos que anhelen formar parte de la simiente (descendencia) de Abraham
La promesa de salvación en tiempos de juicio solo
es para aquellos que anhelen formar parte de la simiente (descendencia) de
Abraham
Mat
3:9 y no penséis decir dentro de
vosotros mismos: A Abraham tenemos por
padre; porque yo os digo que Dios puede
levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.
En el
escrito 50, les enseñé la importancia de aprender la lengua hebrea para agradar
a Dios en tiempos de juicio, y así entender cómo servirle y poder invocar su
nombre Sof 3:9. Mediante este escrito quiero ir más al trasfondo de aquella
enseñanza, porque no se trata solamente de aprender una lengua o idioma más,
para aprender a decir unas palabras, sino que se trata más bien de aprender una
cultura y muchas enseñanzas, que solo se pueden entender en las santas
escrituras (Biblia) cuando estudiamos esta lengua pura Sof 3:9.
Dios
no quería que su lengua pura se perdiera, por eso siempre escogió y apartó a un
remanente, para que siempre hablara y escribiera en esa lengua, pues Dios
quería que en la tierra siempre hubiesen hombres y mujeres que hablaran su
lengua pura, para que invocaran su nombre y le sirvieran conforme a lo que enseña
en sus escrituras que ordenó escribir a sus siervos y profetas en esa lengua
pura Éxo 34:27, Isa 30:8, Jer 36:2, Hab 2:2. Es por eso que después que ocurrió
aquella confusión de lenguas como consecuencia de la rebelión en Babel Gén 11:6-9,
y después que los hombres se dispersaron cada uno según su lengua, Dios escogió
a Abraham para que abandonara sus costumbres, su cultura y lengua caldea Neh
9:7, y también su parentela Gén 12:1. ¿Porqué lo hizo Dios así? Porque quería a
partir de él y de su esposa Sara, crear una nueva simiente (semilla) que se
multiplicara y conformar en la tierra un nuevo reino Gén 12:2, conformado por
hombres y mujeres que fueran su pueblo escogido, un pueblo que hablara su
lengua pura, el hebreo, para que le alabara con ella, como lo hacen los ángeles
del cielo. Dios escogió a Abraham para enseñarle la cultura que está impregnada
en aquella lengua, la cultura hebrea Gén 14:13. Era necesario que Abraham
dejara su tierra y su parentela, para que se concentrara mejor en ese proyecto,
pues Abraham fue escogido para ser el fundador y padre de una nueva cultura,
que sería transferida a sus hijos por muchas generaciones, siempre que Dios
tuviese un pueblo escogido y apartado en la tierra, que invocara su nombre y
que le sirviera con entendimiento y conforme a sus escrituras Sof 3:9. Abraham
ya no podía ser conocido como un caldeo Neh 9:7, Dios quería que fuera conocido
como un hebreo Gén 14:13, el fundador y representante en la tierra de su
cultura santa y de su reino.
Es
bueno aclarar, que el Dios Eterno en su palabra tiene muchas promesas y
bendiciones, pero estas promesas no son para cualquiera como se nos ha hecho
creer, esas promesas son solamente para los hijos de Abraham, en todas las
futuras generaciones Gén 12:2-3. Sin embargo, Dios le reveló al profeta Juan,
conocido como el Bautista, que no necesariamente eran hijos de Abraham aquellos
que tienen una ciudadanía de Israel, y por eso dijo estas palabras a los judíos
que le escuchaban: “y no penséis decir
dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos
por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de
estas piedras Mat 3:9. Aquellos judíos o israelitas a los que hablaba el
profeta Juan, tenían ciudadanía de Israel, pero ya no practicaban la cultura y
las enseñanzas que Dios le dio a Abraham su padre. Hoy hay muchos israelitas y
cristianos que están en una condición similar a aquellos, creen que son hijos
de Abraham pero realmente no lo son.
Cuando
Dios llamó a Abraham por primera vez, era una piedra como usted y yo, un gentil
y caldeo que no era de su pueblo Isa 51:1. Pero Abraham fue obediente a Dios,
aprendió la lengua hebrea, aprendió la cultura que enseña aquella lengua pura,
la ley que está escrita en esa lengua Gén 26:4-5 y sentó las bases para fundar
en la tierra un reino justo y santo, conforme al diseño de Dios. Es por eso que
usted, aunque no sea hoy un ciudadano legítimo de Israel (el nombre del nieto
de Abraham) Efe 2:11-13, pero si hay en su corazón, disposición para hacer lo
mismo que hizo Abraham, abandonar su tierra y sus costumbres, para comenzar a
aprender aquella nueva cultura santa Efe 2:19-22, usted puede ser una de esas
piedras que Dios adopte para que forme parte de su legítimo pueblo y así sea
digno de recibir sus promesas y bendiciones Gén 12:2-3, Gál 3:29, y también su
salvación en tiempos de juicio Sof 2:3.
Isa
51:1-2 Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová. Mirad a la piedra de donde fuisteis cortados, y al hueco de la cantera de donde fuisteis
arrancados. Mirad a Abraham vuestro padre,
y a Sara que os dio a luz; porque
cuando no era más que uno solo lo llamé,
y lo bendije y lo multipliqué.
Comentarios
Publicar un comentario