UNIDAD 08: Ley y Sabiduría son términos asociados en la Sagrada Escritura
Ley y Sabiduría son términos asociados en la Sagrada Escritura
Según el Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia de Winton M. Nelson, la sabiduría “consiste básicamente en aplicar bien lo que uno sabe a lo que uno hace, a fin de lograr un buen vivir. Deriva en ocasiones de la tradición de los padres y se desarrolla por la enseñanza (especialmente de la ley de Dios) o por la experiencia. También puede obtenerse como un don especial de Dios. No solo los gobernantes como Josué (Deu. 34.9), David (2Sa. 14.20) y Salomón (1Re. 3.9, 12) necesitan la sabiduría, sino todos en general (Pro. 1.1-6)”.
La sabiduría no se adquiere en los colegios o universidades, pues ella es un don de Dios y solo proviene de Dios 1Re. 4:29. Santiago nos exhorta a pedir sabiduría a Dios cuando sintamos que tengamos falta de ella Sant. 1:5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
Como veremos a través de los siguientes textos de la Sagrada Escritura, en diversas ocasiones se asocia la sabiduría que viene de Dios con la ley de Dios, como si se refirieran a la misma cosa, es decir, cuando alguien está lleno de la sabiduría de Dios, es porque tiene conocimiento y entendimiento de su ley.
Mal. 2:7 Porque los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley; porque mensajero es de Jehová de los ejércitos. Según este texto, el sacerdocio era llamado a enseñar palabras de sabiduría al pueblo, para que este también se hiciera sabio, pero esta sabiduría no era cualquier enseñanza, sino aquella que estaba relacionada con la ley de Dios.
Deu. 4:5-6 Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como Jehová mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella. Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta. Dios enseñó estatutos y decretos a Israel, es decir, su ley, y les dijo que no menospreciaran esa ley, pues ella era la sabiduría e inteligencia que deseaba desarrollar en ellos.
Sal. 37:30-31 La boca del justo habla sabiduría, Y su lengua habla justicia. La ley de su Dios está en su corazón; Por tanto, sus pies no resbalarán. Hoy hay muchos justos que hablan necedades y lo vemos como algo aceptable, sin embargo, este salmo nos enseña que el verdadero justo habla palabras de sabiduría y de justicia, porque eso es lo que hay en su corazón. Aquí se cumplen estas palabras dichas por nuestro Señor Jesucristo Luc. 6:45 Un buen hombre, del buen tesoro que hay en su corazón, saca buenas cosas pero el malvado, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de lo que abunda en el corazón habla la boca.
Sal. 119:98 Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, Porque siempre están conmigo. Este salmo nos enseña que los mandamientos de Dios o su ley, es lo que nos hace sabios y nos pone en ventajas con nuestros enemigos.
Pro. 2:1-2 Hijo mío, si recibieres mis palabras, Y mis mandamientos guardares dentro de ti, Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría. Cuando este proverbio utiliza las siguientes palabras: “mandamientos”, “palabras (de Dios)” y “sabiduría”, lo hace como si fueran sinónimos, o si se refirieran a lo mismo.
Pro. 10:31 La boca del justo producirá sabiduría; Mas la lengua perversa será cortada. Este proverbio asocia la justicia con la sabiduría. Solo una persona justa y que conoce de justicia puede declarar palabras de sabiduría.
Pro. 21:16 El hombre que se aparta del camino de la sabiduría Vendrá a parar en la compañía de los muertos. Este proverbio se refiere al camino de la sabiduría, como el camino de la verdad o aquel que enseña Dios a través de sus mandamientos.
Jer. 8:8-9 ¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de Jehová está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas. Los sabios se avergonzaron, se espantaron y fueron consternados; he aquí que aborrecieron la palabra de Jehová; ¿y qué sabiduría tienen?. Según esta revelación dada al profeta Jeremías hay algunos que dicen ser sabios y tener la sabiduría de Dios, pero están errados porque aborrecen la ley de Dios.
Flp. 1:9-11 Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios. El apóstol en este escrito enseña que el conocimiento o ciencia, o que es lo mismo la sabiduría de Dios nos lleva a aprobar lo mejor, es decir, lo que Dios aprueba para que así seamos irreprensibles y en nosotros halla frutos de justicia.
Col. 1:28 a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre. Pablo enseña a los colosenses que enseñando la sabiduría de Dios al creyente este será perfeccionado.
Sant. 3:17-18 En cambio, la sabiduría que procede de lo alto es primeramente pura; luego es pacífica, tolerante, complaciente, llena de misericordia y de buenos frutos, imparcial y no hipócrita. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz. En este texto, Santiago nos enseña que la sabiduría de Dios produce fruto en nosotros y uno de esos frutos es el de justicia y el resultado de la justicia es la paz Isa 32:17. Todas estas citas nos llevan a concluir que una persona que tiene sabiduría de Dios, es porque ama los mandamientos de Dios, tiene la ley de Dios en el corazón, y de lo que tiene en su corazón, eso vive y habla.
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