UNIDAD 09: Elohim es quien nos santifica
Elohim es quien nos santifica
Levíticos 20:8 Guardad y practicad mis estatutos. Yo, Adonay que os santifico.
Aquel que realiza una carrera no se gradúa a sí mismo, sino que es la universidad la que tiene la autoridad para graduarlo, después de reconocer todo el esfuerzo realizado por aquel estudiante. La universidad después de llevar a cabo todas las evaluaciones y de realizar un seguimiento sobre el desempeño escolar, determinará si el estudiante tiene los méritos suficientes como para otorgarle el título correspondiente. Así sucede con la santificación.
Es el Eterno quien finalmente nos santifica Éxo 31:13, Lev 20:8, pero eso no quiere decir, que usted y yo no tengamos que hacer nada o no tengamos que realizar ningún tipo de esfuerzo para alcanzar la santificación Heb 12:14, 2Co 7:1, pues el Eterno estableció normas y procedimientos (estatutos y ordenanzas) que su pueblo tenía que seguir para su santificación Lev 20:7-8, 20:25-26. Por ejemplo, para santificarse el pueblo tenía que guardar los estatutos del Eterno Lev 20:7-8, entre los estatutos a guardar estaban: tenía que evitar contaminarse comiendo animales impuros Deu 14:3, Lev 20:25-26 o evitar comer carne de algún animal cuando estuviese ya descompuesta Deu 14:21. Jesucristo mismo practicó la santificación para dar ejemplo a sus discípulos Jua 17:19, pues ellos luego tendrían que dar ejemplo a los demás creyentes Jua 17:20 y este mandato también aplica a nosotros hoy, dado que todos somos llamados a ser santos y a ser uno solo con el Señor Jua 17:21-23.
La santificación es un proceso que requiere de mucho conocimiento de Dios Jua 17:17, Ose 6:6 y también mucha disciplina 1Co 9:27, por eso como señalé anteriormente, para que una persona sea santa necesariamente tiene que ser sabia en el conocimiento que da el Eterno a través de su Palabra o Ley. Sin embargo, el Eterno por su gracia, santifica a todo aquel que obedece el poco conocimiento que haya recibido de su Palabra y sea disciplinado en lo poco que entienda. Pero no es concebible que un creyente tenga 3 o más años en el evangelio y que aún no sepa cómo santificarse, pues esta es parte de la formación que debe recibir todo creyente Mat 28:19-20, es decir, este conocimiento forma parte de los misterios del reino y que debe conocer todo discípulo del Eterno Luc 8:10 para que pueda dar los frutos del reino (justicia, pureza, prudencia y santidad) y así glorifique al Padre Jua 15:8.
Bienaventurado aquel que sabe santificarse a sí mismo Sal 32:2, 112:1 y lo hace Stg 1:25, Stg 4:17, porque tiene el conocimiento para hacerlo Pro 3:13, pues ese alegrará el corazón de nuestro Padre Eterno Pro 15:20 y será bendecido y honrado por Él Ecl 2:26, porque es un instrumento que el Eterno puede utilizar para mostrar su santidad y su gloria a otros Lev 10:3, Eze 36:23. Pero aquel que no sabe cómo hacerlo, está obligado a aprender cómo hacerlo, porque su ignorancia se le contará por iniquidad Pro 1:22, Ose 4:1, si esa persona sigue en la ignorancia porque menosprecia el conocimiento de Dios, pues ésta lleva a toda persona a la cautividad Isa 5:13 y a la destrucción Ose 4:6. Un creyente ignorante no puede ser discípulo del Eterno, porque no conoce los misterios del reino Luc 8:1, entre los cuales está el de la santidad.
No obstante, aquel que se está capacitando con humildad, esmero y disposición, perseverando en lo que ha aprendido Hch 2:42; si en su esfuerzo solo alcanza un 50% de santificación, porque no tiene un conocimiento pleno de la Palabra del Eterno (el conocimiento de la Palabra y su obediencia es lo que nos santifica Jua 15:3, 17:17), entonces por haber obedecido lo poco que hasta ahora conoce, el Eterno por su gracia le santificará y le dará el 50% restante que necesita para alcanzar la total santificación (100%) Efe 5:26, pero aún así aquella persona está obligada a perfeccionar el conocimiento de Dios y esforzarse en seguir aprendiendo y practicando lo aprendido, porque el Eterno no quiere un pueblo ignorante de su Palabra (Ley o Verdad) Jua 17:17, sino quiere un pueblo que sea sabio y entienda como santificarse a sí mismo, para que sea santo como lo es Él.
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