UNIDAD 09: Elohim Quiere Que Su Pueblo le Invoque Hoy Con Pureza de Labios y en Una Lengua Pura

Elohim Quiere Que Su Pueblo le Invoque Hoy Con Pureza de Labios y en Una Lengua Pura

Sof 3:9  En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen el nombre de Jehová,  para que le sirvan de común consentimiento.

En el escrito 50 les expliqué lo que Elojím nos quiso decir con aquello que ordenó a escribir a través de su profeta Sofonías en Sof 3:9. Allí les expliqué la necesidad de aprender la lengua pura (el hebreo antiguo) para poder invocar el nombre de Elojím, pues es uno de los requisitos que Elojím estableció para todo aquel que anhela ser salvo en el tiempo de su juicio Sof 3:9, pues les recuerdo que los nombres no se deben traducir y el nombre de Elojím es un nombre hebreo. En el escrito 52 les expliqué las razones por las cuales deberíamos usar la palabra “Elojím” en vez de usar la palabra “Dios” cada vez que nos referimos al creador, es por eso que en todos mis escritos comencé a utilizar esta palabra y la seguiré usando de aquí en adelante. También en el escrito 53 les enseñé que debemos utilizar la palabra “Adonay” en vez de “Señor” cuando nos referimos al Creador como nuestro Señor. “Adonay” en la lengua pura significa “el Señor” o “mi Señor”.

En este nuevo escrito, les enseñaré cómo es que debemos llamar al Hijo de Elojím, al Mesías y Salvador, a quien los hispanos le llaman Jesús el Cristo o Jesucristo. Les enseñé en el escrito 50 que la mayoría de los nombres propios de personas y lugares usados en las sagradas escrituras, son nombres que se derivan de palabras y de verbos del hebreo, porque el hebreo fue la lengua que Elojím el Creador, le dio a los hombres para que se comunicaran con El desde el principio. El nombre de Adam, de Abraham, de Jacob, de Moisés, de David y muchos otros que usted ha escuchado, son todos nombres que se derivan de palabras y de verbos del hebreo (los verdaderos porque muchos los cambiaron).

De allí que cada nombre tenía un significado: Adam significa “hombre” que creó Elojím a partir del polvo de la “tierra” Gén 2:7. Abraham es un nombre hebreo que significa padre de multitudes Gén 17:5, y Elojím mismo le puso ese nombre porque le prometió darle muchos hijos y descendientes Gén 15:5, Gén 17:5-6.

Cuando Elojím envió a su Hijo al mundo, no iba a permitir que se le diera un nombre usando los idiomas del imperio romano (el latín o griego), por esa razón, Elojím ordenó a un ángel que le dijera a José el esposo de María el nombre que se le iba a dar al niño Mat 1:20-21, por lo que ese nombre le fue dado por el mismo Elojím, su verdadero Padre. El Hijo de Elojím es hoy conocido con diversos nombres, los hispanos le llaman Jesús, los italianos Gesù, los griegos Jisoús, y eso es un error, porque los nombres no deben ser traducidos a otros idiomas, estos deben ser escritos y pronunciados tal cual se le dio a cada persona en el idioma original. María, la mujer que fue escogida como madre terrenal del Hijo de Elojím era una hebrea, y José quien iba a ser su esposo también lo era. Ellos sabían que Elojím le pondría un nombre hebreo a su propio Hijo, y que ese nombre tendría un importante significado para la humanidad en su tiempo. Jesús no es un nombre hebreo, por eso es importante que comencemos a usar el verdadero nombre del Hijo de Elojím para que lo invoquemos en este tiempo, pues El mismo dijo que en su nombre hay poder para echar fuera a los demonios Mar 16:17 (como vas a echar fuera a un demonio con un nombre similar al que tiene uno de sus vecinos).

Elojím no iba a permitir que el nombre de su Hijo se lo pusieran a otros en la tierra, por esa razón, permitió que por mucho tiempo los hombres estuvieran en confusión y usaran otros nombres para invocarlo. Pero como hoy ya estamos en los tiempos finales, en días de juicio, Elojím el Padre, ha revelado a sus siervos y profetas el verdadero nombre de su Hijo para que lo den a conocer a los hombres, y comiencen a invocarlo, pues en su nombre hay salvación Hch 2:21, Rom 10:13-15, y su nombre es sobre todo nombre Flp 2:9 -11.

El verdadero nombre del Hijo de Elojím, del Salvador del mundo es hebreo y su nombre es “Yahshúa” (יהשׁוע), y este está formado por dos palabras hebreas: Yah (יה) + Shúa (שׁוע). La primera palabra es el nombre poético o abreviado del Padre que aparece 48 veces en las escrituras hebreas, casi en todos los casos asociados a cánticos o salmos: aparece dos veces en el libro de Éxodo:  Éxo 15:2, Éxo 17:16; 42 veces  en el libro de los Salmos: Sal 68:4, Sal 150:6, y tres veces en el libro de Isaías: Isa 12:2, Isa 26:4. De allí que se diga que “Yah” (יה) es un nombre poético del Padre. La segunda parte del nombre de YahShúa, es decir, “Shúa” (שׁוע), se deriva del verbo hebreo Yashá (ישע) cuyo significado es salvar, ayudar, librar, defender. De allí que YahShúa, el nombre del Hijo de Elojím, el nombre del Mesías Salvador, significa Salvación de Yah, o la salvación que viene de Adonay, nuestro Padre Celestial. Cada vez que usted invoca el nombre “Yahshúa”, está mencionando el nombre del Hijo de Elojím, pero también el nombre del Padre, porque el nombre del Padre forma parte del nombre del Hijo de Elojím. Yahshúa es Elojím Salva, Adonay Salva o Yah Salva, entonces con eso estamos diciendo que la Salvación viene del Padre, y su Hijo fue un instrumento para traer salvación a la humanidad, al derramar su sangre por aquellos que le aman Jua 14:21-23.


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