UNIDAD 10: El que ignora la Palabra de Verdad no se puede santificar a sí mismo
El que ignora la Palabra de Verdad no se puede santificar a sí mismo
Deuteronomio 33:3 Todos sus santos están en sus manos. Ellos se postran a tus pies y reciben tus palabras.
Juan 17:17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.
Si alguien llega a ser santo es porque aceptó y aprendió todas las Palabras del Eterno sin juzgar cual le convenía o no. ¿Por qué en este tiempo escasean los verdaderos santos?, porque los llamados a ser santos no quieren recibir la Palabra o ley del Eterno Deu 33:3.
Aquel que no conoce la Ley del Eterno, porque no se le ha enseñado o porque no la acepta, es un ignorante Ose 4:6 y ese no se podrá santificar a sí mismo. Usaremos un ejemplo cotidiano para darle a entender por qué un creyente ignorante no se puede santificar: un bebé no puede bañarse o cambiarse sus ropas sucias, porque no tiene ni el conocimiento ni el entendimiento para hacerlo. Debe ser su mamá quien lo enjabone, lo bañe y le cambie su ropa para que se mantenga limpio el mayor tiempo posible, pues la suciedad lo puede enfermar. Aquel bebé tampoco evitará ensuciarse pues no hay en él discernimiento entre lo que es limpio y sucio. De la misma manera, aquel que es un niño espiritual - como el nuevo creyente - no podrá santificarse a sí mismo y tampoco evitará contaminarse porque aún no sabe discernir bien entre lo que es bueno o malo por su inmadurez Heb 5:12-14.
Ahora bien, ¿Quién es el niño espiritual?, no es solo aquel que está recién convertido al Señor, sino también aquel que teniendo muchos años en el evangelio, no ha recibido la enseñanza y con ella la sabiduría necesaria para que sea desarrollado su discernimiento Heb 5:12-14, por lo que aún parece un nuevo creyente, es decir, no se le ha enseñado los temas más importantes, pero también más profundos de la Palabra de Dios que le permiten purificarse 1Ju 3:3 y santificarse Apo 22:11 a través de su práctica; en otras palabras, no se le ha enseñado los misterios del reino Luc 8:10.
Si usted ya dejó de ser niño, ahora usted mismo se cambia la ropa, se enjabona, se baña y evita ensuciarse o contaminarse, porque ha alcanzado la madurez para hacerlo. Así también el Eterno quiere un pueblo santo, que sea lo suficientemente maduro (sabio) como para que evite contaminarse, se purifique 1Ju 3:3 y se santifique así mismo Apo 22:11 y de esa manera, Él pueda hacer resplandecer su rostro (santidad) en cada uno de nosotros Núm 6:25 y en el lugar (ciudad y nación) donde vivimos Dan 9:17. Venezuela y América son llamadas en este tiempo a mostrar la santidad del Eterno y por esa razón serán fuertemente zarandeadas, para que acepten el conocimiento que el Eterno ofrece para su santificación Amó 8:11.
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