UNIDAD 05: La ley de Dios está vinculada a sus pactos
La ley de Dios está vinculada a sus pactos
Ningún hombre puede procurar relacionarse con Dios fuera de sus pactos, puesto que estos fueron creados con el propósito de permitir entender al hombre, el procedimiento correcto y las condiciones para poder acercarse a Dios.
Todo pacto creado por Dios tiene al menos los siguientes elementos:
a) Las promesas de Dios para el pueblo que ame su pacto y cumpla con sus condiciones. Deut. 28:1-14, es un ejemplo de las promesas que Dios estableció para su pueblo Israel en el pacto llevado a cabo con ellos en el desierto.
b) Las obligaciones o condiciones que demanda Dios a todo aquel desea formar parte de su pueblo. Éxodo Capítulos 21 al 23, son un ejemplo de mandamientos ordenados por Dios a su pueblo Israel.
c) Las partes o personas involucradas en el pacto, esto es, Dios y su pueblo Eze. 37:26-27.
d) Las sanciones o penalizaciones para aquellos que transgredan las obligaciones o condiciones que demanda Dios. Deu. 28:15-68 es un ejemplo de juicios o castigos que Dios estableció para su pueblo Israel en el pacto llevado a cabo con ellos en el desierto.
Estos elementos y otros más que forman parte de los pactos de Dios, están detalladamente registrados en un documento que se llama ley del pacto, por esa razón el Nuevo Pacto, requería una nueva ley que enseñara al pueblo la nueva relación de Dios con ellos, entre los cuales iban a estar ahora gentiles conversos.
Ley y Pacto son dos términos relacionados en la Sagrada Escritura
Para entender el significado e importancia de la ley de Dios, debemos necesariamente comprender lo que es un pacto, porque las leyes de Dios están vinculadas a sus pactos, es decir, la ley es la encargada de normar los pactos de Dios, por tanto, no hay ley sin pacto pues la ley se deriva de este, así como tampoco hay pacto sin una ley, pues el pacto es normado por ella. En Éxo. 24:7 y 2Re. 23:2 nos habla del libro del pacto, es decir, el libro donde están escritas las condiciones, restricciones, reglas o normas que regulan el pacto de Dios con su pueblo Israel.
Éxo. 24:7 Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos. El libro del pacto que leyó Moisés contenía los mandamientos que ellos tenían que guardar. Lo que para los israelitas era el libro del pacto, hoy para nosotros es la Sagrada Escritura, porque ella nos enseña justicia de Dios y lo que debemos hacer para alcanzar la perfección que él demanda. 2Tim. 3:16-17 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
2Re. 23:2-3 Y subió el rey a la casa de Jehová con todos los varones de Judá, y con todos los moradores de Jerusalén, con los sacerdotes y profetas y con todo el pueblo, desde el más chico hasta el más grande; y leyó, oyéndolo ellos, todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová. Y poniéndose el rey en pie junto a la columna, hizo pacto delante de Jehová, de que irían en pos de Jehová, y guardarían sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo el corazón y con toda el alma, y que cumplirían las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto. Para buscar a Dios de corazón y andar en su camino, era importante la lectura del libro del pacto, es decir, el libro que contenía los mandamientos y estatutos que Dios había dado a su pueblo para que los guardara.
Sal. 78:10 No guardaron el pacto de Dios y rehusaron andar en su ley. Para guardar el pacto es necesario guardar la ley de Dios.
Ose. 8:1 Pon a tu boca trompeta. Como águila viene contra la casa de Jehová, porque traspasaron mi pacto, y se rebelaron contra mi ley. Revelarse contra el pacto de Dios, implicaba también rebelarse contra su ley.
Heb. 8:10 Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo. Para que un pueblo ande en obediencia y sea merecedor de las bendiciones del pacto, es necesario que la ley de Dios esté en su corazón, para que tenga conocimiento y no se aparte del camino de la verdad.
6. Ley y costumbre son términos frecuentemente asociados en la Sagrada Escritura
La ley de Dios tiene varios objetivos y uno de ellos es normar las costumbres de su pueblo, para que ellos no hagan conforme a la costumbres de las naciones idólatras y paganas, sino para que tengan costumbres santas y ese pueblo sea santo como su Dios. Lev. 20:7-8 Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios. Y guardad mis estatutos, y ponedlos por obra. Yo Jehová que os santifico.
Lev. 18:30 Guardad, pues, mi ordenanza, no haciendo las costumbres abominables que practicaron antes de vosotros, y no os contaminéis en ellas. Yo Jehová vuestro Dios. Si el pueblo de Dios no se conduce conforme a la ordenanza que Dios ha establecido, entonces puede caer en el error de practicar costumbres que Dios aborrece.
A continuación examinaremos algunas citas bíblicas donde se realiza una vinculación directa de estos dos términos:
Lev. 18:2-5 Habla a los hijos de Israel, y diles: Yo soy Jehová vuestro Dios. No haréis como hacen en la tierra de Egipto, en la cual morasteis; ni haréis como hacen en la tierra de Canaán, a la cual yo os conduzco, ni andaréis en sus estatutos. Mis ordenanzas pondréis por obra, y mis estatutos guardaréis, andando en ellos. Yo Jehová vuestro Dios. Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos. Yo Jehová. Israel mientras estaba en Egipto practica costumbres de los egipcios, pero una vez que se le había enseñado la ley de Dios, ya no tenía que practicar esas costumbres, sino que ahora tenía que practicar las costumbres santas que le fueron enseñadas a través de la ley de Dios.
Eze. 11:10-12 A espada caeréis; en los límites de Israel os juzgaré, y sabréis que yo soy Jehová. Y sabréis que yo soy Jehová; porque no habéis andado en mis estatutos, ni habéis obedecido mis decretos, sino según las costumbres de las naciones que os rodean habéis hecho. Israel fue castigada y juzgada por haber abandonado la ley de Dios y haberse entregado a la práctica de las costumbres de los pueblos que no conocían a Dios y su ley.
1Pe. 1:14-16 como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. La santidad es resultado de apartarse de los deseos pasados y buena parte de esos deseos son costumbres que no agradan a Dios. La ley de Dios nos enseña cuáles son las costumbres que no le agradan y obedeciendo esos preceptos se logrará la santidad.
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