UNIDAD 06: La pureza es uno de los requisitos de la santidad
La pureza es uno de los requisitos de la santidad
Las sagradas escrituras señalan distintas características y requisitos que deben cumplir todas aquellas personas, lugares o cosas que se consagran para el Señor. Lo santo debe ser hermoso Salmos 29:2, 96:6, 110:3, debe ser puro Levíticos 10:10, 2 Corintios 7:1, Éxodo 34:19-20, debe ser limpio Levíticos 11:36, 14:4, debe ser acepto o agradable para el Dios Eterno Levíticos 22:27, 1 Samuel 2:26, Filipenses 4:18, debe ser perfecto Levíticos 22:20, Salmo 50:2, Mateo 5:48 y debe ser apartado o consagrado exclusivamente para el Eterno Levíticos 27:9, Números 6:8, 2 Timoteo 2:21. Por esta razón es importante discernir o hacer diferencia entre lo puro e impuro, por cuanto la pureza es uno de los requisitos que se requieren para alcanzar la santidad que el Señor requiere de su pueblo Apocalipsis 22:11.
Todo lo santo es puro
El Eterno enseñó al sacerdocio y al pueblo a discernir entre lo puro y lo impuro (algunas versiones traducen limpio y no limpio) Levíticos 10:10, Ezequiel 44:23, 2 Corintios 7:1, Apocalipsis 22:11, porque lo que es impuro no puede ser santificado. La impureza puede formar parte de la naturaleza de las cosas, por ejemplo, el Eterno creó animales puros e impuros Génesis 7:2-3, Levíticos 11:7-8, 20:25, esa es su naturaleza, así fueron creados. Ni usted ni yo podemos cambiar esa naturaleza. Por esa razón, el Dios Eterno no permitía que animales impuros fueran dados en primicias, ofrendas o votos, pues todo aquello que era dado en primicias, ofrendas o votos era santificado, por cuanto todo lo que pertenece al Señor es santo, como lo es Él Éxodo 13:12-13, 34:19-20, Números 18:15-17, Levíticos 22:2. Toda persona impía o que no ha sido lavada por la Sangre de Jesucristo/Yeshúa es impura, pero aquel que acepta al Señor Jesucristo/Yeshúa de verdad, viene a ser purificado Hechos 10:15 por su Sangre Hebreos 9:13-14.
No obstante, toda persona que ha sido purificada por el Señor se puede contaminar de diversas maneras, por eso el Eterno enseñó a su pueblo costumbres y estatutos Levíticos 20:7-8, 25 a través de los cuales, si el pueblo los cumplía y guardaba no se contaminaría y se mantendría puro el mayor tiempo posible. El Eterno a través de sus leyes (Estatutos y Ordenanzas) enseñó al sacerdocio y a su pueblo a mantenerse alejados de todo tipo de impurezas, por cuanto esto afecta la santidad (recuerde: para que algo sea santo necesariamente debe ser puro) Números 5:1-4, Levíticos 5:3-4, 21:1-4, Ezequiel 44:25. Los lugares, personas y cosas que han sido apartadas para el Señor para ser santos, deben permanecer puros, porque a través de ellos, el Eterno muestra la pureza de su santidad Levíticos 22:2-3, Ezequiel 36:23.
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